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Pensando en Ustedes

Silvia Leavitt

Mañana es el Día de las Madres y no puedo parar de pensar en mi mamá pero también estoy pensando acerca de otras mujeres que han influenciado mi vida y algunas de las historias de sus vidas me han tocado el corazón.

Quiero honar el sacrificio de dos madres que conocí aquí, en Los Estados Unidos y han compartido su vida conmigo, ¿por qué están aquí?, y que significa para sus familias el hecho que ellas estén en este país.

Voy a llamar a mi amiga, "Mariana," ella es originaria del Salvador; la conocí como ocho años atrás cuando me llamaron para que tradujera por un poquito porque ella estaba teniendo una situación difícil en su trabajo. Más tarde Mariana compartió conmigo su la historia de su vida. Me dijo que ella dejó su país natal después de sobrevivir una vida con un esposo alcohólico y abusivo. Ella no podía encontrar trabajo en su pueblo donde vivía y estaba siendo amenazada por el padre de sus hijos demandándole que le diera dinero que no tenía y una vida que ella ya no podía darle. Bajo la presión de las necesidades de la familia y asustada por su ex-marido, ella dejó a sus dos hijos, un niño y una niña con su mamá y hermana. Se aventuró para México con muy poquito dinero pero con la esperanza de cruzar para Los Estados Unidos porque ella había escuchado que aquí había trabajo y ella podría manar $100 dólares al mes y realmente cambiar la vida de su familia.

Mariana encontró a lo largo del camino mucha gente que le ayudó dándole llevandola de ciudad en ciudad y con un poco de trabajo. Ella cruzó la frontera y fué un "Coyote Norteamericano" quien le ayudó a cruzar. LLegó a Utah y empezó a trabajar como mucama. Fué un alivio y satisfacción muy grande empezar a mandarle algunos dólares a su mamá para que cuidara de sus hijos. Después de un tiempo, ella encontró un amor y comenzó una nueva vida con alguién a su lado trabajando duro siempre pensando en el día en que ella iba a poder ver a su hijo e hija.

Era Noche Buena y Mariana estaba casi de nueve meses de embarazo; recibió una llamada telefónica y alguien le informó que su esposo había sido matado en un accidente automobilístico. Mariana se encontró sola otra vez con un bebé por nacer en cualquier momento y tan lejos de la familia. Dió a luz un niño muy sanito y siguió trabajando muy duro por sus niños que estaban en El Salvador y su hijo aquí en Utah. Sé que cada día de la madre sus brazos duelen por la oportunidad de abrazar a sus hijos que no ha visto por tanto tiempo

La segunda mamá a quien llamaré "Luisa," vivía con sus cuatro hijos y un marido bago, que no estaba proveyendo para su familia y demandaba de ella dinero par air a tomar con sus amigos. Luisa cocinaba comidas caseras y las vendía, también lavaba a mano ropas para aquellos que estaban dispuestos a pagar. Lavaba la ropa a la noche cuando los niños dormían y el marido borracho estaba ausente. Uno de sus hijos se enfermó muy grave cuando tenía nueve años; la enfermedad le dejó su cerebro dañado y con convulsions que lo sacudían muy fuerte y amenudo. Los doctores prescribieron una medicina que era muy cara y Luisa se encontró trabajando casi todas las horas del día para proveer para sus niños pero sin suficiente dinero para comprar la medicina para su hijo. Fue entonces cuando ella empezó a pensar en venirse a Los Estados Unidos habló con su mamá acerca de sus planes pero estaba tan triste y tenía miedo de decirle a los niños Ella sabía que si les decía, ellos iban a llorar y colgarse de ella sin soltarla.

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Luisa los besó y acurrucó en la cama, solamente su mamá sabía que en la mañana temprano ella iba a irse. Han pasado más de cinco años desde que ella dejó su hogar, su hijo e hijas están muy bien pero todavía la siguen extrañando.

Mariana y Luisa han estado sacrificando por sus hijos para poder darles las necesidades básicas como, comida, vivienda, ropa y medicina.

El Congreso tiene el poder de reunir a tantas familias pero hasta entonces, my amigas y muchos otros están sufriendo ya mismo lo que una canción le llama "La jaula de Oro". Ellos tienen todas las cosas que necesitan y pueden ayudar a su familia que está lejos pero uno están prisioneros y no pueden ir a verlos.

Estoy tan agradecida que no he tenido que enfrentar este tipo de realidad y situación.

Quiero desearles un "Feliz Día de la Madre!" Estoy al 513-0900 o al sleavitt@pcschools.us .

A hero, called Mother

Tomorrow is Mother’s Day and I can’t stop thinking about my mom. But I’m also thinking about other women who have influenced my life and some of their life stories that have touched my heart.

I want to honor the sacrifice of two mothers that I have met here, in the United States. They have told me their stories, why they are here and what it means for their families to be in this country.

I’m going to call my friend "Mariana." She is originally from El Salvador. I met her about eight years ago when they called me to translate for her while she was going through a hard time at her job. Later on, Mariana shared her story. She told me that she left her native country after surviving an abusive alcoholic husband. She couldn’t find any job in the town where she lived and she was threatened by the father of her children, demanding money that she didn’t have and a life that she couldn’t give him. Pressured by the needs of the family and scared of her ex-husband, she left her two children — a boy and a girl — with her mom and a sister. She ventured to Mexico with very little money and with the hope of being able to cross to the United States because she had heard that here in America there was work and she could send $100 dollars a month and make a big difference in the lives of her family.

Mariana found many people along the way who helped her with rides from city to city and gave her some work. She did cross the border and it was an "American Coyote" that helped her to cross. She ended up in Utah and started working as a housekeeper. It was a great relief and satisfaction to start sending money to her mom so she could take care of her children. After some time, she found love and started a new life with someone at her side, working hard, always thinking of the day that she would be able to see her son and daughter. It was Christmas Eve and Mariana was almost nine months pregnant; she got a phone call that day and someone informed her that her husband had been killed in an automobile accident. Mariana found herself alone again with a child about to be born any time and so far away from home. She gave birth to a healthy boy and has kept working very hard for her children in El Salvador and her son here in Utah. I know that each Mother’s Day her arms ache to be able to hug the children that she hasn’t seen in so long.

The second mother, whom I’ll call "Luisa," found herself with four children, a lazy husband who was not providing for his family and demanding money from Luisa so he could go drink with his friends. She cooked homemade meals and sold them and she also hand-washed clothes for those who were willing to pay. She did the washing at night when the children were sleeping and the drunken husband was gone. One of her sons got very sick when he was nine years old; the illness left his brain damaged and with seizures that would shake him hard and often. The doctors prescribed a medicine that was expensive and my friend Luisa found herself working almost every hour of the day trying to provide for her children but without enough money to buy her son’s medicine. This is when she started thinking of coming to the United States. She talked to her mother about her plan but she was so sad and afraid to tell the children. She knew that if she told them, they would cry and hold onto her and not let her go.

She kissed them and tucked them into bed. Only Luisa’s Mom knew that she was going to leave very early that morning. It has been more than five years since she left home; her son and daughters are doing great but they still miss her.

Mariana and Luisa have sacrificed for their children to give them basic needs like food, shelter, clothing and medicine. Congress has the power to reunite so many families but until then, my friends and so many others are suffering what a song describes as "a golden cage." You have all the things that you need and can also help your family from far away, but you are a prisoner — you can’t fly home and see them.

I’m so thankful that I haven’t been faced with that kind of reality or situation.

I want to wish you a happy Mother’s Day! I’m at 513-0900 or at sleavitt@pcschools.us.